Según esta noticia que publica Ideal en Internet, y de la cual ya hemos extraído otros datos referentes al déficit de médicos (que publicamos en esta entrada), la Consejera de Salud ha declarado que "Antes había patologías con tres años de espera, lo cual no sólo perjudicaba a los ciudadanos sino a la equidad del sistema sanitario, pues los que tenían recursos se iban a la sanidad privada y los que no, tenían que esperar"
Creo que la Consejera debería revisar algunos conceptos importantes: lo primero, que la EQUIDAD (es decir, igualdad de oportunidades para ser atendido) ha de ofrecerla el sistema sanitario, NO los ciudadanos.
Es decir, si un ciudadano, harto de esperar a ser atendido, decide invertir su dinero en asistencia sanitaria privada, no sólo NO afecta a la equidad del sistema, sino que hace que esta mejore. ¿Cómo? Es fácil de entender, y se lo deberían haber explicado a la Consejera antes de dejarle hacer estas declaraciones...
El principio de equidad de un sistema sanitario garantiza que todos seamos atendidos en función de nuestras necesidades, y no en función de nuestra capacidad económica, sexo, religión, creencias, etc. Y de hecho, se contribuye al sistema en función de la riqueza, no de la necesidad. Es decir, pagan más los más ricos, no los que más asistencia necesitan.
Cuando el sistema sanitario no responde adecuadamente a las necesidades de la población, una parte de esta, aún contribuyendo, decide invertir otra parte de sus ganancias en el sistema privado, para atender sus demandas.
En España, actualmente, un 6% de la población utiliza servicios de medicina privada. Esta gente que invierte dinero en sanidad privada deja de hacer uso de esos mismos servicios en la pública, lo que se considera una nueva redistribución de la riqueza: contribuyen doblemente, pues cotizan a la Seguridad Social pero cuando necesitan del sistema sanitario utilizan la vía privada, por lo que aumentan la cuota de oportunidad del resto de usuarios del sistema público que no pueden permitirse pagar la vía privada.
Es decir, que la sanidad privada y los ciudadanos que la sustentan contribuyen, directa e indirectamente, a mejorar la atención sanitaria pública al liberar la asistencia de ese 6% de ciudadanos por parte del sistema público. Es decir, un 6% más de consultas, quirófanos, etc. para repartir entre los que sí usan lo público.
Pero cuando el sistema se deteriora enormemente y está altamente controlado por el Estado, como ocurrió en determinados países del Este a finales del siglo XX, y al no existir alternativa privada, los ciudadanos tenían que sobornar a los funcionarios públicos para ser atendidos antes, por lo que al final llegaban a preferir los copagos transparentes, antes que los sobornos bajo la mesa. Eran los conocidos como "Sistemas Shemasko", que afortunadamente están siendo erradicados... es la tergiversación del extremo control estatal en sistemas que se deterioran...
Y ahora pensemos de nuevo... si una persona se paga un tratamiento por vía privada ¿atenta contra el principio de equidad, o es el sistema el que, al no atenderlo correctamente, le ha obligado a invertir parte de sus rentas en algo que se supone tenemos garantizado? Es decir, ¿quién se ve afectado, el que tiene un 6% de oportunidades más de ser atendido ó el que paga dos veces, una al estado y otra a un seguro, para ser visto cuando tiene un problema?
Estimada Consejera, la equidad la ponen los sistemas, no los ciudadanos. Y es que creemos que hay ciertas declaraciones que hay que pensarse mucho antes de decirlas....
